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Puerto Cabello

Su capital es Puerto Cabello, el mayor y más importante puerto comercial de Venezuela Limita por el Norte con el Mar Caribe. Por el Sur, con los Municipio Naguanagua, el Municipio San Diego y el Municipio Guacara.

Se distinguen dos zonas, la región montañosa en la Coordillera de la Costa donde las elevaciones superan los 1.000 metros hasta el pico Villalonga que alcanza los 1.830 metros, en esta zona existen precipitaciones de hasta 1500mm anual, y la región costera o litoral donde las precipitaciones anuales promedio son menores de 900 mm. 

Por el Este, con el Estado Aragua y por el Oeste, con el Municipio Juan José Mora. Puerto Cabello es muy rico en tradiciones y fiestas populares. Bailes de tambores bordean la costa del litoral carabobeño y cargan de alegría cada rincón. 


Dada su condición de puerto marítimo más importante del país, es fácil deducir que la principal actividad económica de la ciudad es la de los servicios portuarios. Por ello existen en Puerto Cabello numerosas empresas aduanales, almacenadoras, empresas de carga y descarga de buques, empresas de abastecimiento de buques, etc. A través del puerto se realizan el 80% de las importaciones y exportaciones del país.

Puerto Cabello cuenta con los astilleros DIANCA, los más grandes de Venezuela, donde se construyen diversas embarcaciones y se prestan servicios de reparaciones y mantenimiento en dique seco a buques de diferentes banderas.También está instalada la empresa Molinos Nacionales, la Harinera Industrial Venezolana y la jabonera Las Llaves.

Al oeste de la ciudad se encuentra la refinería de El Palito (en Punta Chávez), la termoléctrica Planta Centro y la Petroquímica de Morón, de las más importantes del país.

También es relevante indicar que Puerto Cabello cuenta con una creciente fama como destino turístico gracias a su casco colonial, las fortificaciones, los buques hundidos y la privilegiada ubicación geográfica de sus playas.
Aunado a esta danza típica, que se mantiene durante todo el año, existen diversas costumbres que se desarrollan en diferentes temporadas del año, tales como la Bendición del mar, La Hamaca, Fiesta de San Juan Bautista, Diablos danzantes de Corpus Christi y Velorio de la Cruz de Mayo.

BENDICIÓN DEL MAR: Todos los domingos de resurrección se celebra en el malecón de Puerto Cabello la Bendición del Mar, al amanecer, la primera autoridad eclesiástica realiza el repique de campanas para despertar a los habitantes de la localidad para que asistan a la misa que se realiza a orillas del mar…al finalizar la fiesta eucarística una gran cantidad de personas reciben la bendición del arzobispo de Valencia o en su defecto, del sacerdote encargado del acto litúrgico que bendice las aguas. 

Seguidamente un grupo de pescadores y lancheros salen en sus embarcaciones a recorrer el mar mientras suenan sus sirenas, y en tierra otro grupo de hombres lanzan cohetes festejando la bendición divina.

LA HAMACA: Este baile tradicional consiste en la dramatización del arrebato de celos que sufre un negro en un entierro, cuando descubre la infidelidad de su mujer precisamente con el muerto. 

Se realiza el lunes de carnaval por la noche, donde se reza, se toma café, licor y se cuentan chistes. Luego al llegar la media noche empieza la parranda, se tocan los tambores y las mujeres lloran.

Esta danza se asienta en el barrio San Millán y se remonta a los inicios del siglo XIX en el que había una inmigración proveniente de Curazao que se radicó en uno de los barrios más antiguos de Puerto Cabello y dio inicio a estas festividades carnestolendas.
La casa de Viviano Pitre, descendiente curazoleño, ya fallecido y el cultor más representativo de esta tradición es el sitio en el que reposa La Hamaca durante todo el año. 


El chinchorro consiste en un envoltorio de retazos y paja (monte silvestre), recubierto con una sábana blanca y adornado con muchas flores naturales que pende de una vara de tres a cuatro metros de largo cuyos extremos descansan sobre los espaldares de dos sillas que están ubicadas en medio de una calle del Puerto, llamada “Regeneración”. 

El velorio termina a las cinco de la mañana y la hamaca es guardada en la misma casa. 

El día martes todos los que celebran la tradición están concentrados en el sitio del velorio y justo antes del mediodía llega corriendo a la multitud una persona gritando: ¡Ya se murió! ¡Ya se murió! Entonces la gente toca sus tambores, soplan sus cachos y gritando todos en coro responden: ¡Hay que enterrarla! ¡Hay que enterrarla! Y se dirigen hacia la casa donde está el supuesto muerto. Y es allí cuando comienza el "cortejo fúnebre".

Dos personas llevan en hombros La Hamaca, danzando por todas las calles de la ciudad. Un grupo de hombres va ataviado con camisas estampadas, turbantes y rostros pintados de negro. Llevan en sus manos una vara o palo de metro y medio aproximadamente. En un lugar determinado del recorrido uno de ellos golpea La Hamaca.

FIESTA DE SAN JUAN BAUTISTA: En esta fiesta se celebra el nacimiento del santo, y reúne a una gran cantidad de creyentes y devotos. La festividad coincide con la entrada de las lluvias y está cargada de una magia y un misticismo que da para creencias variadas. 

Se cree que cortarse el pelo en una noche del 24 de Junio dará buena suerte y verter un huevo en un vaso de agua permitirá, según la forma que tome, observar el futuro. Una ramita de ruda detrás de la oreja dará protección. Es una noche de tambores y baile, el santo es honrado y se convierte en el alma de la fiesta, allí “San Juan todo lo tiene...San Juan todo lo da...”.

DIABLOS DANZANTES DE CORPUS CHRISTI: En diversos lugares de la región central de Venezuela se celebra el día de Corpus Christi con danzas en las que participan personajes caracterizados de diablos enmascarados. En Puerto Cabello la festividad se realiza en las localidades de Borburata, San Millán y Patanemo.

Esta fiesta es símbolo del catolicismo en la España de los siglos XV y XVI y su difusión llega a tierras venezolanas durante el período colonial. A pesar de que la Iglesia católica trasladó la celebración para el domingo siguiente a la fecha que le correspondía, en estas poblaciones se mantiene la tradición de festejar el octavo Jueves a partir del Jueves santo, tal como se estableció en las antiguas disposiciones.

La festividad es organizada por una hermandad o cofradía con estructura jerárquica, de participación predominantemente masculina. 

Se suman numerosos visitantes de otras poblaciones, además de turistas nacionales y extranjeros, y comienzan a verse por las calles diablos ataviados con sus máscaras, mujeres con niños en brazos, que llevan símbolos cristianos o propios de la celebración popular. Muchos de ellos asisten a pagar promesas

Dentro de los personajes que intervienen en la ceremonia se encuentra el primer capataz y segundo capataz, quienes encabezan al grupo de diablos, en algunas poblaciones los cuentan varias veces antes de entregarlos al "perrero", personaje encargado de velar por su número, orden y evitar la interrupción de personas ajenas, apartándoles con gestos a veces cómicos. El primero de éstos cuenta con cuatro cuernos y el segundo sólo tiene tres.

El resto de los diablos son el cuerpo de baile, que quedan subordinados a las órdenes de los capataces y sólo cuentan con dos cuernos en sus máscaras. La significación de este acto viene dada por la humillación ante el Cuerpo de Cristo que es la Santa Custodia. Se trata de pagar una promesa y salir humillados.

La danza se acompaña con el ritmo de la maraca y el movimiento de las campanas, el cencerro y las sonajas que se llevan en la cintura. La música que acompaña la celebración de los Diablos Danzantes de Corpus Christi, es de tipo instrumental.

Las diferentes fórmulas rítmicas están ligadas estrechamente a la secuencia de actos y figuras representadas a lo largo del ceremonial que se realiza en el templo, adornado majestuosamente y con presencia de los devotos que se reúnen para escuchar desde allí la misa y seguir la demostración de fe que realizarán los diablos danzantes. Se inicia el estallido de los fuegos artificiales y el repicar de las campanas de la iglesia.

Se ubican en el atrio de la iglesia y desde allí siguen respetuosamente el desarrollo del servicio, mientras cumplen con su propio ritual, pasando de rodillas a hacer su ofrenda de estricto cumplimiento. En los momentos cruciales de la misa, como la consagración, los diablos se postran en el piso, sumisos y vencidos. 

Al concluir la misa, en medio del repicar de campanas y de los fuegos artificiales, los pobladores se preparan para la procesión con la custodia, a la cual se suma el conjunto de danzantes, quienes demuestran diferentes coreografías y pasos en danzas colectivas y libres. Cabe destacar que en Patanemo se practica la inversión o cruzado de las cuerdas, para conjurar las malas influencias.

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